Cuarta semana — Haití
En esta cuarta parada en la peregrinación del Plato de Arroz, visitamos el pueblito de Chevalier en la comuna de Coteaux en Haití. Allí el agricultor François Livert contempla su futuro de manera enteramente nueva ahora que su tierra y su subsistencia han sido transformadas con la ayuda de nuevo conocimiento agrícola.
Un poco menor que el estado de Maryland, Haití es el país más pobre del hemisferio occidental. Más del 80% de la población vive en la pobreza, y el 56 % vive en la miseria. Si bien más del 60% de la fuerza laboral trabaja en la agricultura, hay desempleo y subempleo por doquier. Cerca de dos tercios de la población no tienen un empleo formal.
Reza
“Mientras es de día tenemos que hacer la obra del que me ha enviado; porque vendrá la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo”. Con estas palabras, Jesús explica a sus discípulos que la ceguera del hombre que acababan de pasar les enseñaría algo sobre la obra de Dios en el mundo. En el Evangelio del domingo según San Juan, Jesús curó al hombre de su ceguera física, al tiempo que ilustró la ceguera espiritual del fariseo santurrón, lo que nos desafía a preguntarnos a nosotros mismos: ¿quiénes somos en este relato? ¿Qué nos ciega a la obra que Dios nos ha puesto por delante? ¿Qué logrará abrirnos los ojos? Esta semana, pide a Dios que abra tus ojos a las cosas de las que preferirías apartar la vista. A menudo el temor es nuestra mayor anteojera. Pide a Dios que ayude a nombrar los temores que te impiden ver el mundo como Dios lo ve con sus necesidades, sus bendiciones, su hermosura y la obra por hacer.
Ayuna
¿Cómo hacemos ayuno del temor? ¿Cómo lo dejamos de lado, aunque sea brevemente, cuando la ansiedad sobre la seguridad, el éxito o el futuro parece ser el compás del ritmo social? Anthony DeMello ha sugerido que una manera de lidiar con los temores y apegos es mirarlos sin pestañear, contemplarlos fijamente sin siquiera distraer la mirada. No sólo debemos hacerle frente a nuestros temores, sino que debemos estudiarlos. Ayunar del temor puede requerir un poco de análisis social y estar firmemente resueltos a no apartar la mirada cuando nos urgen a que cambiemos de canal, ignoremos el artículo o pasemos de largo cuando la necesidad se presenta.
Aprende
En Haití, donde dos tercios de la población no tienen empleo formal, trabajar significa esperanza. Pero para François Livert, el cuarto de acre de su tierra que escarbaba para vivir apenas producía para alimentar a su familia. Mediante un programa agrícola ofrecido por CRS, François pudo incrementar el rendimiento de su tierra luego de aprender nuevas técnicas tales como establecer pastos adecuados para el ganado, cómo producir y utilizar abono, y cómo construir estructuras que protejan su tierra contra la erosión. “Al utilizar el conocimiento que gané con el programa, he podido incrementar mis cosechas y ganado considerablemente”, dice él. “Ahora poseo 2 vacas, 15 gallinas, 5 cabras, 1 oveja, 2 burros y ½ acre de tierra”.
La enseñanza de la Doctrina Social de la Iglesia sobre la dignidad del trabajo insiste en que la economía debe servir a las personas, y no al revés. La Iglesia enseña que las personas tienen derecho a un trabajo productivo, a un salario decente y justo, a organizarse y tener la opción de unirse a un sindicato, a iniciativas económicas, a ser propietarios y a tener propiedad privada. Para los agricultores haitianos como François Livert la dignidad del trabajo se realiza con el conocimiento de técnicas agrícolas eficaces y la visión del trabajo que levanta a la familia de la pobreza.
Da
¿Cuántas veces por semana un miembro de tu familia va a comprar comestibles? Muchos de los agricultores del mundo tienen que conseguir todo lo que su familia come de la tierra que cultivan, con la esperanza de tener sobrante para vender. Esta semana, echa un dólar en tu Plato de Arroz por cada visita al supermercado que alguien hizo para mantener a tu familia bien alimentada.

